De aquí a unos años nadie nos pillará en la cocina salpicados de aceite ni con las manos en la masa. Los pucheros, los fogones y los libros de recetas de la abuela habrán sido relegados por electrodomésticos de última generación conectados entre sí y con acceso a Internet, aparatos de auto-limpieza, ciberaguiñanos.
La cocina del futuro será un espacio multimedia inteligente. Los usuarios podrán consultar su correo electrónico, descargar y reproducir archivos, ver la tele y escuchar la radio digital en el frigorifico. Este contará también con un sistema de control de alimentos, que se activará cuando algún producto haya caducado y realizará la compra on-line para reponerlo.
Cocineros de pitiminí. Todos los espacios de trabajo en la cocina del mañana incluirán sensores olfativos e infrarrojos para evaluar la calidad de las verduras y las carnes frescas. Por otro lado, habrá dispositivos con pantallas holográficas en 3D que ofrecerán Información nutricional acerca de los alimentos que nos dispongamos a cocinar. Y usaremos recipientes con etiquetas sensoriales capaces de controlar el nivel de su contenido.
Sin duda, será más fácil sorprender con nuestros platos a los invitados, gracias a la ayuda de cocineros virtuales y a los monitores informativos integrados en las ventanas semitransparentes, donde podremos seguir las recetas paso a paso. Las placas de inducción serán más potentes, seguras y ecológicas que las actuales. Y lo mejor: después de usar la cocina no tendremos que fregarla; un robot capaz de localizar las manchas y los desperdicios se encargará de la limpieza general.
Fuente: Revista Muyinteresante
