Si últimamente tienes la sensación o convicción de que la mala suerte te persigue, que todo mundo está en tu contra o, bien que alguien ha hecho algún conjuro para afectarte y deseas anularlo, realiza con mucha fe el siguiente ritual y da una solución a todos tus problemas.

Necesitas un huevo, tres cucharadas soperas de sal gorda y un vaso nuevo de cristal. Tienes que realizarlo durante siete martes consecutivos. Lo primero que debes hacer es desnudarte y, de ser posible, ponerte frente a un espejo, aunque esto último no es imprescindible. Toma el huevo y ve haciéndote cruces con él, de la cabeza a los pies. Mientras lo haces, puedes rezar una oración; aunque esto no es necesario, sí resulta recomendable y puede ser la plegaria que tú elijas, no hay una específica. Cuando te hayas pasado el huevo por todo tu cuerpo, con mucho cuidado, para que no se rompa, introdúcelo en el vaso de cristal, mismo que debe contener agua hasta la mitad, aproximadamente. Añade las tres cucharadas de sal y déjalo así durante una hora. Transcurrido este tiempo, échalo todo por el inodoro y tira de la cadena.
