Satisfacer el apetito ha sido siempre una necesidad básica del ser humano, pero las formas que el hombre se ha sentado ante una mesa han sido muy diferentes a lo largo de la historia. Los refinados platos de oro y plata en que se servian los alimentos renacentistas, las enorms bandejas comunes de las que comían los romanos, el obligado silencio durante el almuerzo entre los caballeros templarios…

La mayor parte de estas costumbres se han perdido en el tiempo, aunque algunas las hemos rescatado. Es el caso de fastfood, un inveto de los romanos, quienes habilitaron pequeños puestos en los caminos donde se consumia comida de pie y rápidamente.
