Existen dos reglas básicas a tener en cuenta para disfrutar de un vino espumoso: servirlo en copas altas y estrechas – las ideales son las flautas y tulipas -, que lentifican la pérdida del gas – y a una temperatura entre los 6C y los 9C. Para enfriar un cava en la justa medida, o sea, aquella que no anula las burbujas ni anestesia el paladar, lo idóneo es sumergir la botella durante 30 minutos en un cubitera con agua y hielo. hay que evitar las malas prácticas, como meter la botella en el congelador, poner hielo en la copa al servirlo o usar vasos helados.

El descorche también es importante. Hay que proceder de la siguiente manera: sujetar firmemente el tapón y girar de forma lenta la botella, inclinandola horizontalmente.
